28/07/2026
El Estado colombiano debe mucho más de lo que tiene, principalmente por deudas que tendrá que pagar a futuro (como las pensiones de los ciudadanos y los pleitos judiciales perdidos).
Para entenderlo de forma sencilla, imagínelo con el ejemplo de una familia:
Antes: La familia tenía una casa propia, un carro y algo de dinero en el banco.
Si vendía todo y pagaba sus deudas, todavía le quedaba plata a favor (patrimonio positivo).
Ahora: La familia acumuló tantas deudas con tarjetas de crédito, préstamos y compromisos de pago para los próximos años que, si vendiera absolutamente todo lo que tiene (vías, edificios públicos, empresas), todavía quedaría debiendo 273 billones de pesos (patrimonio negativo).
¿Por qué pasó esto?
No significa que el gobierno actual se haya "robado" esa plata en efectivo o que el país esté quebrado hoy mismo. Lo que pasó es que la contabilidad del Estado ahora obliga a registrar formalmente promesas de pago muy pesadas que antes se dejaban en el papel. Al sumar esas deudas futuras (los pasivos) y ver que el gasto del día a día subió, el balance se fue a pérdida.
¿En qué nos afecta?
Aunque el Estado sigue funcionando y no va a cerrar mañana, esto le quita "capacidad de tarjeta de crédito" a Colombia. Al estar tan endeudado sobre el papel, los gobiernos del futuro tendrán mucho menos dinero disponible para invertir en obras nuevas, salud o educación, porque gran parte de los impuestos se irá directamente a pagar ese hueco.
El aumento de pensiones futuras de profesores y militares, las condenas contra el estado sin pagar y los fondos autónomos crecen más rápido que los activos de la nación