29/09/2026
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|| Empresas, profesionales, contadores y contribuyentes denuncian estar atrapados en un verdadero desastr3 dentro de la plataforma del Servicio de Rentas Internas (SRI). Reportan caídas, lentitud, bloqueos y trámites que simplemente no avanzan. Pero hay algo todavía más grave: usuarios aseguran que declaraciones que ya realizaron les vuelven a aparecer como pendientes o impagas, pese a contar con respaldos de haber cumplido. Estas inconsistencias terminan bloqueando nuevos procesos y obligándolos a perder horas tratando de solucionar problemas que, según reclaman, se originan dentro del propio sistema.
Mientras el sistema falla, los plazos tributarios no se detienen. El SRI mantiene calendarios con fechas máximas para declarar y pagar obligaciones, y existen multas e intereses asociados al incumplimiento o presentación tardía según cada obligación. Ahí nace la indignación: ¿cómo pretende el Estado exigir puntualidad absoluta cuando empresas y profesionales denuncian que la propia plataforma no los deja cumplir? Para muchos contribuyentes, es quedar esposados a un sistema que puede bloquearlos mientras el reloj sigue corriendo.
Y los problemas tecnológicos del SRI tienen antecedentes reconocidos oficialmente. El 20 de abril de 2026, el organismo emitió una resolución que permitió a determinados contribuyentes declarar hasta el 23 de abril sin multas, recargos ni intereses, modificando vencimientos previstos para ese mes. Más recientemente, el propio SRI anunció que el 5 de septiembre de 2026 quedarían indisponibles durante varias horas su portal web, SRI en Línea, declaraciones, consultas, facturación electrónica y otros servicios debido a un mantenimiento tecnológico programado. Paradójicamente, el mismo SRI promociona su sistema de declaraciones por Internet señalando que debería encontrarse disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.
¿A qué están jugando el Gobierno y el SRI con quienes sostienen sus negocios, trabajan y pagan impuestos? Si una declaración ya presentada aparece nuevamente como impaga, si el sistema bloquea procesos o si la plataforma falla cuando existen vencimientos, los contribuyentes exigen respuestas y soluciones, no nuevos obstáculos. El SRI tiene incluso mecanismos para que los ciudadanos presenten quejas e impugnen actos administrativos que consideren perjudiciales. Pero el reclamo de fondo es mucho más sencillo: si el Estado exige que todos cumplan a tiempo, primero debe garantizar que su propio sistema funcione y que nadie termine pagando las consecuencias de errores que no provocó y todo esto ocurre en el gobierno de Daniel Noboa, antes no se vivía esto.