04/09/2026
Cinco minutos pueden parecer poca cosa. Hasta que ocurren todos los días.
Cuando los retrasos dejan de ser puntuales y se convierten en una conducta reiterada, el problema no se soluciona pasando directamente al despido.
Hay que hacerlo bien desde el principio.
Registro horario. Comunicación por escrito. Amonestaciones cuando corresponda. Y, si la conducta continúa, valorar las medidas disciplinarias previstas para el caso.
Porque estar harto de una situación puede ser perfectamente comprensible.
Pero tener motivos para despedir y saber acreditar esos motivos son dos cosas diferentes.
Y un detalle importante: llegar cinco minutos tarde no significa que el trabajador pueda decidir unilateralmente compensarlos saliendo cinco minutos después.
Si estás viviendo una situación similar en tu empresa, consúltanos antes de tomar una decisión.
En laboral, hacer las cosas bien desde el primer día puede cambiar por completo cómo terminan.