15/07/2026
La segunda semifinal del Mundial 2026 no es un partido de fútbol: es la esperadísima penúltima página del cuento de hadas que la FIFA lleva meses redactando con tinta de oro. El modelo predictivo le otorga a Argentina un muy conveniente 54% de probabilidad de clasificar, dejando a Inglaterra con un 21% y un 25% a que la prórroga estire el suspenso televisivo.
Analicemos las "imparciales" variables de esta puesta en escena:
La "Princesa" y su cortejo celestial: Leo Messi llega a esta cita con la corona bien lustrada. Da igual si las piernas ya no responden al ritmo de la Premier o si el trámite se pone cuesta arriba. El romance entre el "10" y Gianni Infantino está en su punto más dulce; de hecho, en las oficinas de la FIFA ya se rumorea que el trofeo de la Copa del Mundo debería entregarse directamente envuelto en papel de regalo para evitarle la fatiga del protocolo.
La resistencia de los "Tres Leones": Los dirigidos por Thomas Tuchel llegan con la tonta ilusión de que el fútbol se juega en la cancha. Presumen a Harry Kane, la potencia de Jude Bellingham y la velocidad de Bukayo Saka, pero su mayor debilidad no es la defensa; es la falta de un "padrino" en los palcos presidenciales. El plan "anti-Messi" de Tuchel es una ternura: puedes detectar todos los patrones que quieras, Thomas, pero es imposible entrenar a tus centrales para que marquen a un fantasma que genera penaltis con solo tropezarse con el césped.
El guion táctico será una obra de arte cinematográfica. Inglaterra intentará adueñarse del balón con Declan Rice, buscando asfixiar la salida argentina. Pero no hay de qué preocuparse: en cuanto el bloque inglés empiece a presionar de más, el árbitro estadounidense Ismail Elfath —quien casualmente fue designado para este partido tras una serie de "impecables" actuaciones— sabrá enfriar el ímpetu británico con un par de tarjetas preventivas bien distribuidas.
Me la juego por una victoria de Argentina por 2-1. Los ingleses se pondrán contestatarios y darán pelea, pero el destino ya tiene reservado un penalti salvador al minuto 78 por una "falta imperceptible" sobre Rodrigo De Paul. Messi lo cobrará con la clase de siempre, Infantino aplaudirá de pie desde su asiento de honor, y el planeta entero tendrá la final soñada que los patrocinadores exigían. ¡Que ruede el balón y que empiece la función!
Nikki Rojas