06/14/2026
Con profundo amor y gratitud, hoy despido a mi padre, Gonzalo Ortiz Suárez.
Nació el 16 de enero de 1927 y partió en paz el 13 de junio de 2026, dejando un legado que permanecerá para siempre en nuestra familia y en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Fue un hombre valiente, honorable, culto y sabio. Un lector incansable, una fuente permanente de conocimiento y una persona que siempre estaba dispuesta a orientar, enseñar y compartir lo que aprendía.
Desde muy joven enfrentó grandes responsabilidades. Luchó, trabajó, estudió y construyó una vida basada en principios, esfuerzo y amor por su familia. Y así vivió hasta el último día: con dignidad, con lucidez y con la fortaleza que siempre lo caracterizó.
Para mí no fue solamente un padre.
Fue mi mentor, mi guía, mi ejemplo y mi compañero de vida.
Durante estos últimos años la distancia física nos separó, pero nunca dejamos de estar presentes el uno para el otro. Cada llamada, cada videollamada, cada mensaje y cada conversación fueron oportunidades para expresarle cuánto lo amaba y cuánto significaba para mí.
Por supuesto que hoy siento tristeza. Hubiera querido abrazarlo una vez más. Hubiera querido compartir más tiempo a su lado.
Pero por encima de la tristeza, siento paz.
Paz porque sé que cumplió su misión.
Paz porque sé que vivió una vida plena.
Paz porque sé que fue amado profundamente.
Y paz porque estoy convencido de que ahora descansa junto a Dios y junto a aquellos seres queridos que lo esperaban con los brazos abiertos.
Gracias por la vida.
Gracias por tu ejemplo.
Gracias por tu amor.
Gracias por tu sabiduría.
Gracias por todo lo que sembraste en nosotros.
Te amo, papá.
Y aunque hoy te extrañe, sé que este no es un adiós definitivo.
Hasta que nos volvamos a encontrar.
Gonzalo Ortiz Suárez
1927 – 2026